Pausas activas de 5 minutos: Incorporar pequeños descansos para estiramientos o ejercicios de respiración puede aumentar la energía y concentración. Una pausa cada 90 minutos es lo ideal.
Espacios de desconexión digital: Fijar horarios para revisar correos y notificaciones ayuda a reducir la sobrecarga mental. Probar la regla “no mails después de las 18h” puede marcar una diferencia.
Medidas que protejan la conciliación desde la cultura de empresa: las mujeres suelen sufrir más estrés por el rol de cuidadoras que muchas veces tienen en sus casas, teniendo así una mayor carga de trabajo dentro de los hogares. Por ello, la cultura empresarial debe proteger las medidas de conciliación como reducción y ajuste de jornada por cuidado de un menor o familiar, ausencias por enfermedad de hijos, etc.
Ergonomía sencilla en el puesto de trabajo: Ajustar la altura de la silla, mantener la pantalla a la altura de los ojos y apoyar los pies en el suelo son pequeños cambios que reducen dolores musculares.
Mindfulness en la oficina: Dedicar 10 minutos al día a ejercicios de atención plena mejora la gestión del estrés y la claridad mental.